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Literatura y psicología, un diálogo continuo


Desde que, hace ya algunos años, quise escribir ficción, supe que narrar es, en gran medida, hablar de psicología. Los personajes, incluso si no son humanos, se comportan como tales y, por tanto, obedecen a las pautas existenciales de los humanos; pautas que, precisamente, son el objeto del estudio de la psicología. Así que sí, en mi opinión, literatura y psicología están estrechamente relacionadas: aunque la literatura sea, en el mejor de los casos, un arte y, en el peor, un entretenimiento, y la psicología sea una ciencia para unos y una disciplina para otros, los lazos entre ambas son profundos.

Mis mejores lecturas a lo largo de los años

   


Estas son mis mejores lecturas, o los libros que más me han gustado, o que mejor recuerdo, o que más me han impactado, o, como diría un anglosajón, mis libros favoritos; cualquiera de estas expresiones, o todas, habrían valido para titular este artículo. Desde hace unos 50 años vengo anotándome los libros que leo; no todos, no lo hago con los obligatorios de mi etapa colegial, universitaria o laboral. Siempre me ha gustado anotar, dejar constancia, sobre todo de las recomendaciones que recibía y de mis propias valoraciones, supongo que porque así podía revivir el pasado de alguna manera. Al comienzo anotaba en un papel, luego en una hoja de cálculo y actualmente en una app del móvil. Sea como fuere, ya son muchos años de anotaciones y me encuentro con el deseo y el derecho de mostrar aquí los libros que he catalogado, hasta hoy, como excelentes o, lo que es lo mismo, de posible relectura. Las otras tres categorías que utilizo son "me gustó", pero no lo volveré a leer, "regular" y "malo", que no necesitan explicación.

Por supuesto, soy consciente de lo personal y arbitrario que es valorar un libro y, por tanto, no espero que se tome esta lista como algo canónico. Muchos diréis que faltan vuestros libros preferidos y otros que sobra tal o cual título. Lo entiendo. Estos son solo los míos, los que forman parte de mí; de alguna manera, yo no sería el mismo sin ellos.

Como veréis hay sobre todo ficción, pero también hay algunos ensayos y, a mi pesar, nada de poesía. En fin, esta es mi pequeña aportación al océano de listas que pululan en internet, por orden estrictamente alfabético del título, ya que me siento incapaz de decir cuál me gustó más y cuál menos (resalto e incluyo enlace en aquellos que cuentan con artículo propio en este blog):

  • Anna Karenina, de Leon Tolstoi
  • Ardor guerrero, de Antonio Muñoz Molina
  • Catedral, de Raymond Carver
  • Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes
  • Cómo ser un estoico, de Massimo Pigliucci
  • Corazón tan blanco, de Javier Marías
  • Crematorio, de Rafael Chirbes
  • Crónicas marcianas, de Ray Bradbury
  • Del sentimiento trágico de la vida, de Miguel de Unamuno
  • Desgracia, de J. M. Coetzee
  • Deshoras, de Julio Cortázar
  • Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes
  • El adversario, de Emmanuel Carrère
  • El árbol de la ciencia, de Pío Baroja
  • El arte de pensar, de José Carlos Ruiz
  • El camino, de Miguel Delibes
  • El corazón del tártaro, de Rosa Montero
  • El corazón helado, de Almudena Grandes
  • El corazón y otros frutos amargos, de Ignacio Aldecoa
  • El cuento de la criada, de Margaret Atwood
  • El diario, de Ana Frank
  • El escritor y sus fantasmas, de Ernesto Sabato
  • El extranjero, de Albert Camus
  • El gozo de escribir, de Natalie Goldberg
  • El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger
  • El infinito en un junco, de Irene Vallejo
  • El ingenuo, de Voltaire
  • El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio
  • El lobo estepario, de Hermann Hesse
  • El mundo, de Juan José Millás
  • El mundo según Garp, de John Irving
  • El pintor de batallas, de Arturo Pérez-Reverte
  • El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde
  • El sentido de un final, de Julian Barnes
  • El señor de las moscas, de William Golding
  • Elogio de la madrastra, de Mario Vargas Llosa
  • En busca del tiempo perdido 1. Por el camino de Swann, de Marcel Proust
  • Enero, Sara Gallardo
  • Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago
  • Entremeses, de Miguel de Cervantes
  • Escribir ficción, del Gotham Writers Workshop
  • España partida en dos, de Julián Casanova
  • Ética para Amador, de Fernando Savater
  • Fahrenheit 451, de Ray Bradbury
  • Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós
  • Gabriela clavo y canela, de Jorge Amado
  • Grandes esperanzas, de Charles Dickens
  • Guerra del tiempo y otros relatos, de Alejo Carpentier
  • Hay un libro dentro de ti, de Raimon Samsó
  • Intemperie, de Jesús Carrasco
  • La balada del café triste, de Carson Mccullers
  • La busca, de Pío Baroja
  • La casa de los siete tejados, de Nathaniel Hawthorne
  • La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza
  • La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa
  • La colmena, de Camilo José Cela
  • La conjura de los necios, de John Kennedy Toole
  • La conquista de la felicidad, de Bertrand Russell
  • La construcción del personaje literario, de Isabel Cañelles
  • La edad de hierro, de J. M. Coetzee
  • La elegancia del erizo, de Muriel Barbery
  • La forja de un rebelde, de Arturo Barea
  • La infancia recuperada, de Fernando Savater
  • La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera
  • La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson
  • La lluvia amarilla, de Julio Llamazares
  • La mala costumbre, Alana S. Portero
  • La mortaja, de Miguel Delibes
  • La muerte de Ivan Ilich, de Leon Tolstoi
  • La muerte en Venecia, de Thomas Mann
  • La peste, de Albert Camus
  • La prueba, de Agota Kristof
  • La Regenta, de Leopoldo Alas "Clarín"
  • La sociedad del cansancio, de Byung Chul Han
  • La tregua, de Mario Benedetti
  • Las armas secretas, de Julio Cortázar
  • Lecciones, de Ian Mcewan
  • Leer la mente, de Jorge Volpi
  • Los años, de Annie Ernaux
  • Los cuentos de amor ya no se llevan, de Isabel Cañelles
  • Los cuernos de don Friolera, de Ramón María del Valle Inclán
  • Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez
  • Los miserables, Victor Hugo
  • Los monederos falsos, de André Gide
  • Los pájaros de Bangkok, de Manuel Vázquez Montalbán
  • Los papeles póstumos del Club Pickwick, de Charles Dickens
  • Los pilares de la Tierra, de Ken Follet
  • Los viejos marineros, de Jorge Amado
  • Madame Bovary, de Gustave Flaubert
  • Más Platon y menos Prozac, de Lou Marinoff
  • Mientras agonizo, de William Faulkner
  • Mientras escribo, de Stephen King
  • Mortal y rosa, de Francisco Umbral
  • Nada, de Carmen Laforet
  • Narciso y Goldmundo, de Hermann Hesse
  • Oposición, de Sara Mesa
  • Padres e hijos, de Ivan Turgueniev
  • Para ser novelista, de John Gardner
  • Patria, de Fernando Aramburu
  • Pepita Jiménez, de Juan Valera
  • Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez
  • Quo Vadis?, de Henryk Sienkiewicz
  • Sapiens. De animales a dioses, de Yuval Noah Harari
  • Sé lo que estás pensando, de John Verdon
  • Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino
  • Siddhartha, de Hermann Hesse
  • Sostiene Pereira, de Antonio Tabucchi
  • Tengo miedo torero, de Pedro Lemebel
  • Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos
  • Un héroe de nuestro tiempo, de Mijail Lermontov
  • Un mundo feliz, de Aldous Huxley
  • Viaje a la semilla, de Alejo Carpentier
  • Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez
  • Volverás a Región, de Juan Benet
  • Wilt, de Tom Sharpe
  • Y aquí un poco de humo y otros cuentos, de Ignacio Aldecoa
  • Zen en el arte de escribir, de Ray Bradbury

Mi intención es ir actualizando periódicamente esta lista con aquellas lecturas que, para mí, merezcan ser incluidas.

Espero vuestras opiniones en el apartado de comentarios.

(Actualizado a 25 de enero de 2026)

«Trabajo, consumismo y nuevos pobres», un clarividente ensayo de Zygmunt Bauman




La ética del trabajo y la sociedad de consumo, la evolución de una a otra y las consecuencias sobre los pobres. Este puede ser el resumen de este ensayo de Zygmunt Bauman, alguien que definiré como pensador, a falta de una etiqueta más concreta.

El desengaño de «Comer atentos», un libro de Jan Chozen Bays

Esta vez sí voy a hacer un artículo muy corto ya que el libro no merece más.

La poesía y yo

Estos días ando peleándome con la poesía. Un género que no llego a comprender bien y que me impide apreciar todo su valor; valor que, para unos, los más entendidos del mundo literario, es el máximo que puede aportar la experiencia literaria. Ya anticipé algo de esta dificultad en este mismo blog, aquí.

Las matemáticas y Julio Cortázar




Puede que alguno quiera matarme cuando sepa que he aplicado matemáticas a Julio Cortázar. ¿Medir lo inconmensurable? Imposible, dirá otro más comedido. Bobadas, dirá alguien más soso. Pero nos guste o no, todo es susceptible de ser cuantificado; y lo que no lo es, no lo es porque todavía no se ha descubierto cómo hacerlo, pero lo será.

Cómo elijo mi siguiente lectura

Foto de Ugur Akdemir en Unsplash
Mis familiares y amigos se sorprenden de que parezca que haya abandonado los números para ir tras las letras, mientras que algunos de mis actuales colegas escritores no entienden mi ascendiente 'matemático'. Es natural. Todos somos ambivalentes en algún sentido; yo al menos lo soy en mi pasión por la escritura y mi admiración por la ciencia.

Libros de autoayuda, ¿sí o no?

Reconozco mis prejuicios en contra de los libros de autoayuda, a pesar o como consecuencia de haber leído unos cuantos.


"Iros" e "idos", esa no es la cuestión

Como debo ser el único, bloguero o no, que aún no ha opinado sobre la decisión de la Academia de "aprobar" la palabra iros, intentaré cubrir tal deficiencia con el presente artículo.

La lectura o "El placer que no tiene fin", de William Ospina

No me queda más remedio que hablar del artículo El placer que no tiene fin, del escritor colombiano William Ospina (¿cuándo dejaremos de adjetivarnos con la nacionalidad de cada cual?) Trata de la lectura de obras de ficción y de sus circunstancias y forma parte del conjunto de artículos incluidos en la obra La decadencia de los dragones, publicado en 2002.

Charla con alumnos de un colegio madrileño

Recuerdo que hace un tiempo, un prestigioso colegio madrileño me invitó a hablar de mi experiencia como escritor, particularmente como novelista y bloguero, dentro del Certamen de Literatura que convoca anualmente. Me encontré rodeado de dos grupos sucesivos de niños y niñas de doce y catorce años. Ellos sentados en el césped, yo de pie.

¿Debería enmudecer este blog para todo lo que no fuera literatura?

Con frecuencia me indigna que después de una noticia trágica, el presentador de televisión, sin siquiera cambiar el semblante, informe del último estreno cinematográfico o de cualquier otro suceso casi frívolo. Es claro que su profesión es la de informar, de lo bueno y de lo malo, pero se espera una pizca de humanidad, que no aparece. ¿O acaso somos los televidentes los que, en nuestra ansiedad por consumir noticias, nos hemos insensibilizado para apreciar los matices?

¿Qué fue del pasado?





  • "El niño lloró cuando su madre lo cogió en brazos."
  • "El niño lloraba cuando su madre lo cogió en brazos."
  • "El niño ha llorado cuando su madre lo cogió en brazos."
  • "El niño había llorado cuando su madre lo cogió en brazos."
  • "El niño hubo llorado cuando su madre lo cogió en brazos."
  • Emociones en "Antología personal", de José Agustín Goytisolo

    Hace algunos años y ante mi ineptitud para disfrutar de la poesía, un buen amigo me regaló un librito titulado Antología personal de José Agustín Goytisolo, acompañado de un CD en el que el mismo autor leía sus poemas.

    Una ocasión desperdiciada


    Regresas a casa tras un áspero día de trabajo en el que has tenido que discutir con tus iguales, aceptar las ideas de tus superiores e intentar convencer a tu equipo.


    ¿La literatura de género es de menor calidad?

    Como a todos los que empiezan a creerse que saben algo del mundillo literario, a mí también me ha llegado el momento de preguntarme por la literatura de género. Debe ser una epidemia que hay que superar, y soy consciente de que puede crearme enemigos "literarios" o, por lo menos, alejarme de alguna parte de la audiencia que, con tanto esfuerzo, he reunido en las redes sociales.

    7 beneficios que aporta leer libros

    Probablemente, este sea uno de esos artículos destinado a no ser leído por quienes serían sus destinatarios naturales: aquellos que no suelen leer libros; para los que leemos con más frecuencia que la media, nos puede resultar hasta demasiado obvia esta enumeración con siete de los muchos beneficios que aporta la lectura de novelas y cuentos, en contraste con la lectura rápida, fugaz y superficial de la información existente en internet en general y en las redes sociales en particular. Aun así, me arriesgo a ser reiterativo ya que opino que nunca viene mal que se nos recuerde a los que nos consideramos lectores habituales lo que ya sabemos: los cantos de sirena de la tecnología son cada vez más poderosos.

    ¿Eres de "WhatsApp" o de "email"?

    Después de superar las antiguas clasificaciones para agrupar a las personas (derechas/izquierdas, madridista/atletista, madrugador/trasnochador, y otras más denigrantes aún), he comprendido que hoy lo que importa es saber si se pertenece al grupo de los que prefieren el correo electrónico (en adelante, lo llamaré email, palabra más extendida que "correo electrónico" incluso en zonas hispanohablantes) o al grupo de los que idolatran WhatsApp. Por supuesto, hay un silencioso y anónimo tercer grupo formado por los que no utilizan ni una ni otra aplicación; conozco pocas personas de esta última categoría, aunque puede que sea la comunidad más numerosa si elevamos el cómputo a nivel planetario.

    Las recomendaciones de lectura

    Leí un artículo antiguo de Juan José Millás en el diario El País sobre si existe o no consumo cultural y recordé programas de radio y televisión como La estación y azul y Página 2, que incluyen las necesarias secciones de libros recomendados. A continuación empecé a hacerme preguntas del estilo: ¿Las recomendaciones son honestas o están mediatizadas por intereses económicos? Y aunque fueran honestas ¿conviene que las sigamos? 

    Cómo leo una novela

    Sé que cada cual lee como mejor le parece. Unos para pasar el rato, otros para sentir emociones ausentes en su vida y algunos por mero deleite intelectual. Cuál de estos lectores es el ideal, es una pregunta que sé que no debería hacerme, pero que me la hago de forma recurrente.

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