Yo venía a hablar del libro de Umbral: «Las ninfas»

Confieso que inicié la lectura de este libro con prejuicios, lo que no es ninguna novedad: Francisco Umbral, como persona, me ha parecido siempre alguien demasiado pagado de sí mismo. Ya sé que no debería dejarme influir por circunstancias no literarias, pero ¡es tan difícil no hacerlo!

El desengaño de «Comer atentos», un libro de Jan Chozen Bays

Esta vez sí voy a hacer un artículo muy corto ya que el libro no merece más.

A vueltas con mis prejuicios en «Amor de perdición», una novela de Camilo Castelo Branco

Otra vez mis prejuicios me han estorbado; esta vez, mientras leía «Amor de perdición», reconocida como la novela más perfecta de Camilo Castelo Branco, uno de los máximos representantes del Romanticismo portugués; representante él mismo del auténtico romántico del siglo XIX, ya que su propia vida no habría desmerecido como argumento novelístico.

Buscando mi poesía en «Descrédito del héroe/Manual de infractores», un poemario de José Manuel Caballero Bonald

Los lectores habituales de este blog saben de mi gran asignatura literaria pendiente: la poesía. También, quizás, de mi empeño por superarla. De ahí que haya leído Descrédito del héroe/Manual de infractores, un libro con dos poemarios seleccionados por su propio autor, José Manuel Caballero Bonald. Aunque están recogidos en un mismo volumen, en realidad los compuso en dos momentos muy diferentes de su vida: Descrédito del héroe, con 51 años (1977) y Manual de infractores, con 79 (2005).

Yo confieso que he abandonado «Yo confieso», una novela de Jaume Cabré

Decir que he abandonado la lectura de un libro después de leer casi 300 páginas puede resultar chocante; no tanto si el libro supera ampliamente las 800 páginas, como «Yo confieso», una novela de Jaume Cabré. Aun así, estoy intranquilo por si esta segunda deserción lectora en los últimos meses pudiera ser un síntoma prematuro de cansancio lector. No habrá quien me consuele diciendo que tengo todo el derecho a abandonar una lectura que no me satisfaga y que hacerlo es una muestra de autovaloración de mi tiempo (sobre todo cuando sabemos que este tiempo no es infinito, como creemos en nuestra inocente juventud).

«Final del juego», recopilación de cuentos de Julio Cortázar, que no será la última que lea

Continúo con las recopilaciones de cuentos de Julio Cortázar (ya comenté en este blog La otra orilla y Alguien que anda por ahí). Aunque tarde, pretendo leer toda la extensa obra corta de este autor. ¿Acaso necesito justificarme por hacerlo? Desde luego que no. Solo diré que, a los obvios motivos imaginables, se añade mi homenaje póstumo a Elena Sánchez Carretero, la persona que me descubrió a Julio Cortázar, a través de su relato «El perseguidor».

La poesía y yo

Estos días ando peleándome con la poesía. Un género que no llego a comprender bien y que me impide apreciar todo su valor; valor que, para unos, los más entendidos del mundo literario, es el máximo que puede aportar la experiencia literaria. Ya anticipé algo de esta dificultad en este mismo blog, aquí.

La esperpéntica lectura de «Las galas del difunto», obra de teatro de Valle-Inclán

«Las galas del difunto» es una de las obras teatrales, nombradas como esperpentos por el propio autor, Valle-Inclán, incluida en la trilogía «Martes de Carnaval». Esperpentos, en mi opinión, no tanto porque se presente la realidad de una forma grotesca como amplificada: los malhablados hablan peor, los 'agarrados' son tacaños, los comilones se convierten en glotones, ... ¿Para qué? para hacer más visible al espectador los temas que le interesan al autor; en este caso, el absurdo de las guerras o el despotismo de los poderosos.

Las matemáticas y Julio Cortázar




Puede que alguno quiera matarme cuando sepa que he aplicado matemáticas a Julio Cortázar. ¿Medir lo inconmensurable? Imposible, dirá otro más comedido. Bobadas, dirá alguien más soso. Pero nos guste o no, todo es susceptible de ser cuantificado; y lo que no lo es, no lo es porque todavía no se ha descubierto cómo hacerlo, pero lo será.

No nos dejemos engañar cuando la perversa niña nos enreda en sus «Memorias de Leticia Valle», una novela de Rosa Chacel

Agradecido, cedo este espacio para que Soledad nos emocione nuevamente con esta original y personal reseña.


Tus negros bucles han contribuido, sí. No obstante, no solo han sido los tirabuzones, también has empleado tu habilidad para tejer situaciones. Verdaderamente eres muy talentosa. Tienes doce años, eres una chiquita bien lista.

Unas minucias acerca de la prodigiosa estructura de «La ciudad y los perros», la novela de Mario Vargas Llosa

A cuento de esta novela, Vargas Llosa solía comentar una anécdota en la que un crítico francés, tras manifestar que le había gustado mucho La ciudad y los perros, le espetaba «Usted se equivoca. Usted no entiende su novela».

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