La profunda sencillez de «Intemperie», una novela de Jesús Carrasco

De tanto husmear en las palabras se me había olvidado el placer que se siente al leer algo bien escrito, hasta el punto que necesito decir que este libro me ha encantando (¡qué poco me gusta esta palabra!). Todo ello a pesar de que cuenta con poco más de tres personajes que se mueven dentro de un argumento aparentemente trivial, aunque con un fuerte trasfondo emotivo. Hasta se le perdona que, a veces, recurra a comparaciones y metáforas que me resultan excesivas o traídas por los pelos.

Massimo Pigliucci nos enseña en su libro «Cómo ser un estoico»

Por tortuosos caminos he terminado por dedicar algún tiempo a la lectura de textos de Filosofía y, en especial, de Filosofía Estoica. Un viaje sin pretensiones eruditas ni de una formación integral en la historia de dicha materia. Simplemente fue una curiosidad surgida a partir de algo oído en un medio y que germinó como semilla en terreno abonado.

El diario de unos niños durante la guerra, en «El gran cuaderno», novela de Agota Kristof

Dos niños, o uno desdoblado, escriben en un cuaderno sus vivencias durante un período de guerra. Sin padres que los eduquen, ellos mismos aprenden y elaboran su propia ética.

Las ocho caras de Julio Cortázar en «Octaedro», su libro de cuentos

Octaedro. s.m. 1 Poliedro de ocho caras o planos. 2 Libro de Julio Cortázar publicado en 1974 y que incluye ocho cuentos largos sin un tema común.

Las interminables peripecias de Rufo en «El rey recibe», una novela de Eduardo Mendoza

Por mucho que aprecie a los clásicos y a otros autores consagrados, por no decir confiables, ya estaba necesitando leer la obra de algún escritor vivo. Y lo he hecho con Eduardo Mendoza y su novela «El rey recibe». Después de leerla, me he enterado de que se trata del primer título de la futura trilogía «Las tres leyes del movimiento»; quizá por ello el final me ha defraudado y de ahí que, a pesar de que Eduardo Mendoza sea un autor que sigo, no creo que continúe con «El negociado del yin y el yang», el siguiente título de la serie.

Mi delito: no terminar «El proceso», una novela de Franz Kafka

Empiezo a preocuparme: otro libro que abandono, y este es de Franz Kafka. Siento que estoy cometiendo un delito, aunque, a diferencia del protagonista de este relato, yo sí sé cuál sería: incapacidad para apreciar la calidad de una obra maestra de uno de los autores más influyentes de la literatura universal. Menos mal que después de perpetrar el delito me ha consolado saber que se trata de una novela que Kafka dejó inconclusa.

¿Te atreves a pensar críticamente, como recomienda José Carlos Ruiz en «El arte de pensar»?

Durante mi pasado y errático periplo filosofal me topé con este libro. En aquel tiempo quise profundizar en la historia de la Filosofía, en especial en la de los estoicos; en uno de los descansos, en los que suelo cambiar de actividad, vi en Youtube  una conferencia de José Carlos Ruiz ( https://youtu.be/u2G5hSsC1UI ) titulada Filosofía para cuestionar el mundo que nos rodea, conferencia que seguí con creciente interés según transcurrían los minutos. Como me suele pasar, terminar el vídeo, buscar la biografía del conferenciante en wikipedia y comprar su último libro, este que comento, fue cosa de unos cuantos clics en el ordenador.

Preguntas y más preguntas acerca de «La perla», novela de John Steinbeck

Cuando se termina de leer un libro, uno suele saber si le ha gustado o no. Sin embargo, en ocasiones no sabemos por qué, sobre todo si es un buen libro. ¿Ha sido por la historia?, ¿fue la forma de contarla?, ¿no fue por tal o cual personaje que nos encantó o nos disgustó?, ¿o fue responsabilidad del estilo narrativo, abarrotado de eficaces metáforas geniales o, por lo contrario, por su sencillez, que rozaba la crudeza?, ¿acaso ese final nos ha dejado traspuestos?, ¿quizás fueron los temas subyacentes?, ¿tal vez la originalidad de la trama?

El regreso de «El amante», novela de Marguerite Duras, por Soledad Blanco

Marguerite Duras reaparece en este blog (aquí antes), en esta ocasión de la pluma de Soledad Blanco, demostración de la riqueza y capacidad evocadora de esta novela.

Conviene que nos dirijamos hacia «La sociedad del cansancio» que propone Byung-Chul Han

Sentirse aludido es el mejor acicate para continuar leyendo y esto es lo que me ha pasado con este librito de 80 páginas. Salvo por mi nombre, me reconocía por todo lo demás, en especial por mi necesidad de sentirme activo en todo momento, algo que Han relaciona con la sociedad del rendimiento en la que nos encontramos los occidentales. En esta sociedad, cada persona es, a la vez, empleado y jefe; amparado en su conciencia de libertad, esta persona decide aprovechar su tiempo al máximo de forma que no haya tiempo para el ocio ni, menos, para el aburrimiento. Y este 'no parar' deviene en incapacidad para observar su propia vida con la calma necesaria para darse cuenta del rumbo que lleva. De ahí la proliferación de enfermos neuronales que sienten vacío existencial a la menor crisis.

El campo español de la posguerra civil a través del «Viaje a la Alcarria», de Camilo José Cela

«El viajero está echado, boca arriba, sobre una chaise-longue forrada de cretona.». Así empieza este libro. No parece que un narrador armado con una cámara de vídeo nos cuenta en tiempo real lo que hace el protagonista, todo lo que ve y le sucede. Antes de empezar sabemos que el protagonista es el mismo autor, por lo que resulta algo extraña esa otra voz que no es ni la del autor ni la del personaje. Al poco, uno se acostumbra y llega a creerse que está "leyendo" una película.

Redes sociales