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Cómo elijo mi siguiente lectura

Foto de Ugur Akdemir en Unsplash
Mis familiares y amigos se sorprenden de que parezca que haya abandonado los números para ir tras las letras, mientras que algunos de mis actuales colegas escritores no entienden mi ascendiente 'matemático'. Es natural. Todos somos ambivalentes en algún sentido; yo al menos lo soy en mi pasión por la escritura y mi admiración por la ciencia.

Cómo consigo organizar cada día la información que recibo

Cada día, además de los menesteres y los afanes propios de mi naturaleza humana y, especialmente, familiar, dedico mi tiempo a escribir, así como a leer; en ambos estados sobre todo ficción, pero también no ficción. La fuente de estas últimas lecturas suelen ser libros de técnica narrativa, además de diversos blogs que sigo. Muy poco de revistas o periódicos generalistas; me basta con la dosis de noticias que recibo a través de la televisión.

Regreso a Evernote

Si has venido leyendo este blog desde hace algún tiempo, ya sabrás de mi preferencia por los programas de gestión de notas, tanto como para utilizarlos en la ordenación de las recomendaciones de lectura que recibo, o para administrar el flujo diario de noticias.

¿Dedicas demasiado tiempo a alguna actividad?

Me digo que en cuanto termine lo que estoy haciendo me pongo a escribir o a leer esa novela que he comenzado. Me convenzo de que lo voy a hacer. Pasa el tiempo y no lo hago porque lo que venía haciendo me absorbe tanto que me he olvidado de que tenía que parar, y ya es demasiado tarde. Mañana sin falta lo haré, termino diciéndome.

Lo que no me gusta de OneNote

Ya llevo unos cuantos meses utilizando Microsoft OneNote como programa para gestionar mis notas. Gracias a él, después del forzado "downgrade" de Evernote, he podido seguir tomando notas y guardando noticias, independientemente del lugar donde las obtuviera o de donde las retomara para leerlas.

Mi experiencia lectora utilizando las nuevas tecnologías

Hace ya tiempo descubrí que suelo tomar decisiones irracionales. Elijo comprar, no lo que mejor se ajusta a mis necesidades, sino aquello que tiene algún aspecto que me atrae; es como si por ejemplo, me quedo con aquella prenda de ropa que tiene un botoncillo especial a la altura de la cintura en lugar de la que mejor se ajusta a mi cuerpo. He hablado de ropa, pero podía haber mencionado a los libros; sí tanto a la obra en sí como al soporte físico de la misma. Y de este soporte es del que quisiera hablar en este artículo.

Análisis comparativo de cuatro librerías online

Hace unos pocos años disfrutaba paseando entre los expositores de las librerías; comentaba, de vez en cuando, algún título con el librero de turno. Hoy, al menos en Madrid, quedan pocas librerías que merezcan este nombre. En su lugar proliferan grandes y anodinos espacios comerciales donde se apilan las últimas novedades, y no existe dependiente a quien dirigirse en caso de duda. Así, el acto de comprar un libro ha perdido gran parte de su encanto, al menos para mí.

Análisis comparativo de los mejores correctores de estilo online

Unos escribimos más WhatsApp que emails; otros, más informes laborales que trabajos de clase; algunos, más relatos que novelas.

Adiós Evernote; bienvenido OneNote

Algunos de vosotros ya sabréis de mi entusiasmo por Evernote, la aplicación multi-dispositivo que permite desde mantener una base de datos de recomendaciones hasta tomar notas en cualquier lugar sabiendo que las tendrás disponibles en tu ordenador de sobremesa, por ejemplo.

Duelo de lectores


    
—Ya veo que estás leyendo en el Kindle, abuelo. ¿Qué tal?

     —No está mal, pero sigo prefiriendo leer en un libro de verdad, en papel.

     —¿Y no te gusta que puedas cambiar el tamaño de las letras para que no tengas que forzar la vista?

     —Ahí te doy la razón. El otro día aumenté el tamaño hasta que sólo cupo una palabra por página.

     —O sea, que también te gusta jugar.

¿Eres de "WhatsApp" o de "email"?

Después de superar las antiguas clasificaciones para agrupar a las personas (derechas/izquierdas, madridista/atletista, madrugador/trasnochador, y otras más denigrantes aún), he comprendido que hoy lo que importa es saber si se pertenece al grupo de los que prefieren el correo electrónico (en adelante, lo llamaré email, palabra más extendida que "correo electrónico" incluso en zonas hispanohablantes) o al grupo de los que idolatran WhatsApp. Por supuesto, hay un silencioso y anónimo tercer grupo formado por los que no utilizan ni una ni otra aplicación; conozco pocas personas de esta última categoría, aunque puede que sea la comunidad más numerosa si elevamos el cómputo a nivel planetario.

¿Utilizas locuciones verbales y no lo sabes?

Las locuciones verbales no tienen tan mala fama como los clichés literarios, de los que hablé unos meses atrás en este artículo, donde publiqué un procedimiento informático para detectar 180 clichés que se colaban en nuestros textos sin avisar. No obstante, como muy bien indica Gabriel Tojo en su artículo La abominable locución verbal del blog Cómo escribir con claridad, nos interesa atender a estas expresiones ya que "por lo general son verbos travestidos que debilitan la redacción porque quebrantan el principio de que la acción debe residir en el verbo".

7 apps de móvil recomendables (y gratuitas) para lectores

Sé que en estos tiempos es difícil mantenerse ajeno a la invasión de las nuevas tecnologías en forma de teléfonos inteligentes ("smartphones"), internet y redes sociales. Aun así, hay personas que se niegan a reconocer las bondades de aquellos "adelantos"; entre ellos, una gran mayoría de los lectores de novelas, o de literatura en general, que dejaron atrás su juventud hace ya unos cuantos años. Son las que, por ejemplo, consideran blasfemo leer una novela en una pantalla.

¿Sabes qué libros tienes y dónde están?

Cuando comprobé que tenía libros duplicados decidí inventariar mi biblioteca. Al comienzo, con unas pocas estanterías de libros, me bastó hacerlo en una hoja de cálculo de Excel. Cuando los volumenes llenaron una pared y amenazaban la adyacente, me pasé a una base de datos, dBase III. Convertí mi familiar hoja de cálculo en registros debidamente formateados. Como efecto colateral, aprendí a programar sin darme cuenta.

¿Hay palabras que repites demasiado en tus textos?-6-Conclusión

Que hayan sido cinco los artículos de esta serie me ha hecho pensar que, muy posiblemente, se haya generado la sensación de que el procedimiento que he ido describiendo es largo y, por tanto, poco práctico. O, como mínimo, que resulta más rápido utilizar el buscador de Word o, mejor, la herramienta estadística de Scrivener. Sé que no es así y que el método que he descrito no es solo más exhaustivo sino también mucho más eficiente y rápido; intentaré corroborar esta afirmación en este último artículo de la serie con un pequeño ejemplo práctico (ya sabéis, me cuesta evitar mi vena científica)

¿Hay palabras que repites demasiado en tus textos?-5-Pasos finales en Excel

Ya hemos completado el viaje, al menos el informático, y recogido los frutos de nuestro esfuerzo: contamos con un fichero en Excel con una lista con la posición de cada palabra de nuestro escrito; lista en la que se han resaltado los casos en los que dos palabras iguales están "demasiado" próximas entre sí, según nuestro criterio.

¿Hay palabras que repites demasiado en tus textos?-4-Pasos iniciales en Excel

Ya sabemos qué buscamos con este procedimiento: conocer la densidad de repetición de cada palabra de nuestros textos (en el primer artículo); ya establecimos su alcance y limitaciones (en el segundo) y desarrollamos una macro de Word que generaba un listado con los datos (en el tercero). Lo siguiente será tratarlos para hacerlos “digeribles”, de forma que consigamos que nos informen de lo que buscamos. Este post tratará de explicar cómo lo haremos. Para conseguirlo contamos con la herramienta ideal: Microsoft Excel.


¿Hay palabras que repites demasiado en tus textos?-3-Pasos en Word

Después de los dos primeros artículos de esta serie (1 y 2), ya va siendo hora de que deje de contar y de que me ponga a mostrar cómo se hace aquello de identificar la densidad de las palabras de un texto. Voy a ello, por lo que, si no lo has hecho ya, para entender el alcance de este procedimiento, te recomiendo que leas antes dichos artículos.

¿Hay palabras que repites demasiado en tus textos?-2-Fases del proceso

Continúo con la serie de artículos en los que pretendo explicar el procedimiento que he seguido para identificar las palabras que repito en mis textos con más frecuencia de la que me gustaría. En el artículo anterior expuse la motivación y el objetivo que persigo con este ejercicio, por lo que, si no lo has leído, te recomiendo que lo leas antes de seguir.

¿Hay palabras que repites demasiado en tus textos?-1-Introducción

Después de seis meses, incluyendo los dos preceptivos para alejarme de lo escrito, he terminado el segundo borrador de mi futura primera novela. En este tiempo la he releído dos veces, tras las cuales he corregido la estructura global (modificando la trama) y  me he dedicado a otras labores de “menor nivel” como detectar y eliminar inconsistencias, reforzar diálogos y mejorar la legibilidad de algunas frases.

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