El mago Aldecoa en «El corazón y otros frutos amargos»

Cuando casi aún no me afeitaba cayó en mis manos esta recopilación de cuentos y escribí:

«Este librito me lo leí, sobre todo, en el viaje en autobús de una hora desde el trabajo a casa. Cuando me bajé de él, pensé que las nubes habían sido el medio de trasporte utilizado: me sentía flotar. Y nadie en el autobús se había enterado. Qué más puedo pedir teniendo, como tengo, la suerte de sumergirme y emocionarme con libros como éste.»

Intrigado con «Tres días y una vida», la novela de Pierre Lemaitre

Hace algún tiempo leí Nos vemos allá arriba (aquí mi reseña en el blog). Quedé deslumbrado y me emplacé a seguir leyendo a Lemaitre. Aguanté hasta que he acumulado suficientes recomendaciones, que llegaron sin falta. Y hace unos minutos terminé de leer Tres días y una vida. Creo que nunca me había puesto a comentar un libro con tanta celeridad; hasta ahora dejaba un tiempo, días o semanas, y así esperar que reposara, que emergiera la sustancia de lo leído, aquello que creemos que permanecerá en la memoria. Por eso, estos comentarios deberían ser triviales y nada sesudos, muy alejados de una reseña convencional. ¿Lo conseguiré?

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