Reseña mínima de "Manhattan Transfer", novela de John Dos Passos

Me había propuesto hacer reseñas sólo de las novelas que me gustasen; por eso, he dudado si hacerla de esta. ¿Acaso no me ha gustado? La respuesta no es tan sencilla. Aprecio la alta calidad narrativa de la obra tanto por su arriesgada construcción, que comentaré a continuación, como por la genialidad de las descripciones y los diálogos; sin embargo, me ha costado seguir la historia, precisamente por lo singular de su estructura.


En realidad, la novela es un puzzle de historias que, prácticamente, no coinciden entre sí en ningún momento, salvo porque todas se desarrollan en Nueva York. Y esta ciudad es, al menos para mí, la gran protagonista: el autor la describe con minuciosidad y hasta con deleite al comienzo de cada capítulo y a lo largo de todos ellos; sin embargo, a los personajes humanos sólo se les esboza, ellos viven o sobreviven en la gran ciudad madre que los acoge, casi siempre con despiadada crueldad. Los dramas humanos, aun los más terribles, suceden y pasan, mientras la ciudad permanece.

Las personas son todos personajes secundarios, decenas de ellos, numerosos como insectos (cuando dejé de anotarlos, llevaba contabilizados 47); tantos que me ha costado seguir su evolución ya que los personajes no se limitan a aparecer y desaparecer en un mismo capítulo sino que resurgen inesperada e intermitemente en los capítulos siguientes. Estoy seguro que esa sensación de caos organizado que era la vida en la ciudad, y que hace que un lector como yo se pierda a veces, la buscaba adrede el autor para reflejar el océano de vida y también de sufrimiento en la Nueva York de comienzos de siglo veinte. Lástima que yo no tenga la habilidad suficiente como para gozar plenamente con este tipo de novelas tipo collage, cuya secuela más "académica" de la literatura en español es La colmena, de Camilo José Cela.

Y, por supuesto, como decía al comienzo, al margen de consideraciones narrativas respecto de la forma y la estructura, doy fe de la calidad literaria de esta novela, demostrada por la gran cantidad de frases que he anotado. Aquí van unas pocas (mis comentarios en cursiva y entre paréntesis):

  • El recién nacido se retorció débilmente entre algodones como un hervidero de gusanos. (¿Queda claro el nivel al que se coloca al ser humano en la novela?)
  • Su tez estaba de un verde que daba frío. (Verde, azufre, muerte, frío)
  • Fuera, el alba color limón inundaba las calles desiertas, goteando de las cornisas, de las barandillas de las escaleras de incendios, de los bordes de los cubos de basura, rompiendo los bloques de sombra entre los edificios. (Es evidente la naturaleza casi animal de la ciudad)
  • A través de una ventana abierta, un rojo rayo de sol acaricia las nalgas de una mujer desnuda, que, quieta como un huevo duro sobre un plato de espinacas, aparece reclinada en un cuadro de marco dorado. (Desconcertante la comparación entre la quietud de una mujer con la de un huevo duro sobre un plato de espinacas)
  • La estatua de la Libertad se alzaba como una sonámbula entre la humareda rizada de los remolcadores, los mástiles de las goletas y las enormes barcazas cargadas de ladrillos y arena. (La humanidad de Nueva York, como ente formado por edificios y calles, al margen de hombres y mujeres, personificada en la estatua de la Libertad)
  • ... Jimmy, metido en el torbellino de las puertas que giran mañana, tarde y noche, de las puertas giratorias que triturarán su vida como carne de salchicha. (El principal personaje secundario, Jimmy, y de los mejor tratados es solo carne de salchicha)
  • Un cielo de pizarra aprisionado entre los altos edificios escupía sobre las aceras monedas de cincuenta centavos. (Lluvia que actúa como un Dios justiciero)
  • Un gajo de luna nielado salió un momento de detrás de las nubes, transformó en papel de plata el vidrio roto de una ventana entornada, destacó las hojitas redondas del algarrobo y rodó como una moneda perdida por una ranura de nubes. (Delicadeza extrema con la naturaleza, amiga de la ciudad)
  • Alice, que tenía un pelo de muñeca castaño oscuro y una cara de fresas con leche, corrió hacia Jimmy y le besó en la barbilla. (Los personajes humanos son despiadados... todos, hasta los que se suicidan)
  • Abril probaba inesperados colores en las calles del Este. (Otra vez la magnífica naturaleza enamorada de la ciudad)

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2 comentarios:

  1. Me ha gustado tu comentario. Creo que lo voy a leer, a pesar de que dices que es complicado.
    JPA

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    Respuestas
    1. Me alegra que mi artículo te haya incitado a leer este libro; seguro que lo disfrutas.

      Gracias por pasarte por aquí y comentar.

      Un saludo.

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