Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan; emociones y enseñanzas

Pocas novelas me han trastornado tanto como esta. Sabía que era una biografía novelada de la misma autora, pero no esperaba que la hubiera escrito aplicándose a sí misma una autopsia emocional sin apartar la vista ni un momento y, claro, el lector tampoco puede dejar de mirar/leer.



     Para empezar, el título. “Nada se opone a la noche” es contundente, inapelable y nos prepara para el sufrimiento que rezuman las páginas. Esa noche que llegará, queramos o no; título que aparece en la portada sobre una foto en blanco y negro de Lucile, la protagonista y madre de la narradora. Una mujer “diferente” a la que su hija intenta acercarse... aunque con miedo, creo que por temor a llegar a comprenderla. Una mujer que en la foto mira de lado con suficiencia, cuando ya era consciente del sufrimiento por el que tendría que pasar. Parece sonreírnos y decirnos que “no me tengáis pena, no os imagináis lo que os espera”. No sé cuántas veces he mirado esta portada y he quedado hipnotizado por Lucile. ¿Cómo era posible que una mujer tan bella y seductora arrastrara tanta tristeza?

     A lo largo de la novela, seguimos con intranquilidad la reconstrucción que Delphine, la autora y también narradora, hace de la vida familiar y en especial de la de su madre Lucile. Frecuentemente encuentra dificultades que no debiera tener y que nos llegan a enfadar. Mientras tanto, va mostrando el proceso de la escritura del libro incluyendo los momentos en los que estuvo a punto de abandonarlo. Enseña cómo se desarrolla el proceso creativo desde la idea original: uno cree que está escribiendo una novela pero es ella, la novela, la que te lleva y es tu inconsciente el que, poco a poco, toma las riendas, quieras o no. De estos pasajes entresaco lo que para mí es la principal enseñanza para alguien que pretende escribir: sólo tiene valor lo que se narra "desde las tripas".

     Por último, unos breves apuntes sobre el estilo y el tema. El estilo de la novela, narrado en primera persona, es muy íntimo y sincero, no impostado. Sin adornos de ningún tipo. Nada literario. Es sorprendente cómo consigue describir los hechos más traumáticos que nos podamos imaginar sin hacer casi ruido. Como con timidez. Con el mismo silencio que se imponía en todo momento en su familia, como si no pasara nada. Me ha parecido una mezcla entre los “Ensayos” de Montaigne y los últimos libros de Javier Cercas. Algo inclasificable, pero que funciona.

     En cuanto al tema, me gustaría hablar de él pero inevitablemente daría pistas de la trama y no me lo perdonaríais.

     Y, por fin, algunas de las frases que me han parecido más interesantes:


  • Y Lucile continuaba observándola, con aquella cara de saberlo todo sin haber aprendido nada, aquella forma de estar allí sin estarlo, de llevar una existencia paralela a la de los demás, y a veces de juzgarla.
  • Liane admiraba a Georges por su inteligencia, su humor y su autoridad natural. Georges amaba a Liane por su vitalidad fuera de lo común, su risa musical y su eterno candor. Formaban una pareja extraña: él, de apariencia tan cerebral, pero absolutamente dominado por sus afectos; ella, supuestamente tan emotiva, sólida como una roca e íntimamente convencida de que era tonta.
  • A veces sueño que vuelvo a la ficción, que me sumerjo dentro, invento, elucubro, imagino, opto por lo más novelesco, lo menos verosímil, añado algunas peripecias, me regalo digresiones, sigo mis caminos transversales, me emancipo del pasado y de su imposible verdad.
  • Lucile nos besó sin efusión, ninguna de nosotras sabía qué hacer con sus brazos y nuestras piernas apenas alcanzaban a sostenernos.
  • Lucile se había convertido en una cosita desmenuzable, recompuesta, remendada, en realidad irreparable.
  • Durante años, había sentido vergüenza de mi madre delante de los demás, y había sentido vergüenza de sentir vergüenza.
  • La idea no podía alcanzarme, era inaceptable, era imposible, estaba fuera de toda duda, era no.
  • Las palabras estaban ahí, qué ha hecho, pero no podía comprender su sentido, no quería, era no, para nada, era imposible, era inimaginable, no era verdad, no era la realidad, no era lo que estaba viviendo, aquello no podía terminar así.


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