Brevísimo comentario de "Novela de ajedrez", de Stefan Zweig

Sé que Stefan Zweig tiene admiradores que, prácticamente, lo veneran hasta el punto de considerarle un genio; algunos de los que lo ensalzan alcanzan la consideración de famosos; otros no lo son, aunque sus opiniones son de las que aprecio.


Digo esto porque, después de haber leído dos libros seguidos de Zweig (el primero fue El mundo de ayer, y lo comenté aquí) no he conseguido conectar lo suficiente con su prosa como para considerarlo uno de mis autores preferidos. No le niego su calidad literaria, conseguida gracias a una narración sencilla y, a la vez, eficaz; sin embargo, la siento algo fría, poco emocional; como hecha por un escritor profesional donde su ser íntimo quedase fuera de lo que escribe. Pero esta opinión no parece que sea la que sostienen quienes elogian a Zweig, lo que hace que me pregunte si el problema está en mí y no en este autor, en el sentido de que yo sea incapaz de «sentir» su literatura, situación que me impediría disfrutar determinadas obras en toda su plenitud.

En Novela de ajedrez, su última novela corta, o cuento largo, publicada en 1941, presenta una situación que no pude creerme en ningún momento. Un argumento sencillo, con muy pocos personajes, que parece que actuaran en una obra de teatro con la finalidad de que el lector dedujera una enseñanza clara: el peligro alienante del nazismo, en crecimiento cuando se escribió esta novela, y que obsesionaba al autor en aquel momento.

Para completar mi periplo lector acerca de Stefan Zweig solo me falta por leer alguna de sus biografías; espero que entonces pueda descubrir al, de verdad, «genial» Stefan Zweig.

Debajo tenéis espacio para comentar lo que os parezca.

6 comentarios:

  1. Stefan Zweig, al igual que Henry James o Auster dominan la ciencia de la novela con un lenguaje claro y con pocos artificios.
    Es posible que resulte un poco frío aunque son perfectos. Esta nouvelle en particular supongo que está escrita desde el dolor y la angustia, sin embargo alejada del sentimentalismo. A mí sí me parece muy interesante su estilo, me gustaría leer algún ensayo suyo. Con la biografía aprenderás mucho de un hombre angustiado por los derroteros que llevaba (y quizás lleve) la humanidad.

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    1. Muchas gracias por tu interesante comentario, Cristina.

      Entiendo muy bien lo que dices; de hecho, no solo prefiero leer obras con una prosa limpia de adornos, sino que tiendo a escribir de esa forma. Precisamente por ello, continuamente temo caer en el «estilo asertivo» que Ángel Zapata recomienda evitar en su libro «La práctica del relato». Ese miedo, quizás exagerado, de utilizar dicho estilo y que mis escritos no tengan la suficiente literaliedad (ya sabes, sentido connotativo, polisemias, metonimias, etc.) puede que me haga ser excesiva e injustamente crítico con el estilo de autores como Stefan Zweig.

      Un saludo.

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  2. Yo leí mucho de Zweig en mi juventud porque mi padre era una gran admirador de su obra. Me gustaba porque trascendía su sentimiento. Lo último leído ha sido "Jeremías", hace un par de años. La obra de teatro muestra con escenas bastante duras su postura antibelicista, aunque a veces los parlamentos son demasiados largos para mi gusto. Me gustan más sus novelas, y las biografías, imprescindibles. Creo que cualquiera de ellas te gustará.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Marusela.

      Cada vez estoy más convencido de que no es tanto que haya buenos o malos escritores como de que existan lectores más o menos adecuados a aquellos. Apostaría a que tu padre encontró un espejo perfecto en la obra Zweig y eso le permitió ver lo mejor de sí mismo a través de este autor.

      Probablemente, aún me falten unas cuantas miles de horas más de lectura como para poder valorar el trabajo de muchos excelentes escritores. De Zweig, ya tengo en mi lista de futuras lecturas «La impaciencia del corazón» y «Carta de una desconocida», además de la biografía de Balzac.

      Saludos.

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  3. Creo que lo literario y lo asertivo no están reñidos, que se trata de ser conciso y de utilizar términos de buena carga semántica y vocabulario rico que vuelva expansivo el texto. Pero ¡qué difícil es escribir de forma literaria!

    Lo primero que leí de Zweig no me llenó e incluso he olvidado el título (qué pena); en cambio,'¿Fue él?', me encantó, y vistos los comentarios anteriores, habrá que seguir contando con él.

    Un abrazo, Javier.

    Marian Ruiz

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    1. Desde luego que es difícil escribir asertiva y, a la vez, literariamente; de hecho, soy de los que piensan que en el futuro las máquinas redactarán novelas como hoy producen salchichas, pero veo imposible que puedan incorporar esa literaliedad que, en el fondo, nace de la vida del escritor. Y, quizás, ahí esté la mayor dificultad de dicha literaliedad: el pudor del propio escritor.

      Añado «¿Fue él?» a mi lista de futuras lecturas de Stefan Zweig.

      Muchas gracias por pasarte por aquí, Marian.

      Un abrazo.

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