Presentación de "Viento", mi primera novela

El pasado 18 de abril se presentó "Viento", mi primera novela. Fue en "La Ciudad Invisible", un café-librería del centro de Madrid, en un evento presentado por el escritor Pedro Carrasco Garijo. Estuve arropado en todo momento por la generosidad de un numeroso grupo de amigos y amigas, que escucharon pacientemente mientras hablamos de la novela. Fue un momento inolvidable, en el que se materializaban los afanes de casi dos años de trabajo y de ilusión.

La sala se llenó de personas y de emoción, como muestran estas fotografías:
Acompañado por el escritor Pedro Garijo Carrasco 
Muchos amigos...
... y más amigos
Dedicatorias emocionadas

Me ha parecido que podría ser de interés traer al blog un extracto de la citada presentación, que encontraréis a continuación. Si después de leerlo estás interesados en adquirir la novela, puedes hacerlo en alguna de las librerías que aparecen en el listado del siguiente enlace (librerías) o, bien, a través de la tienda de la editorial (tienda Serial Ediciones), sin gastos de envío para la España peninsular.

EXTRACTO DE LA PRESENTACIÓN

Introducción del escritor Pedro Carrasco Garijo

Primero, qué duda cabe, agradecerle al autor su confianza en que  voy a presentar correctamente su novela. Presentar una novela no es nada sencillo y quizás sea el acto antagónico a escribirla, y que dicha antípoda no tiene que ser de ninguna manera destructiva. Vamos a ello. Claro, es su creación y como no puede ser de otra manera, desea lo mejor...¿ para él? No, para ella (la novela). Esto que hay aquí, este objeto, no es una novela. No. Sólo será una novela si ustedes la leen. Si no, será un objeto inanimado que valdría para cualquier cosa menos para la que fue creada. ¿Y que cual es esa? Pues eso se lo dirá él más adelante, cuando yo haya terminado, y tenga la aprobación del autor de que he estado a la altura de su creación. Comienzo.

Al igual que Melville empieza de forma magistral su gran obra “Moby Dick”: Llamadme Ismael, dejando muy claro quién es el protagonista de la obra, no sea que nadie se vaya a distraer con la ballena...la novela de Javier bien podría haber empezado así: Llamadme Jon. Porque Jon es su indiscutible protagonista.

Desde el punto de vista de la ortodoxia en lo que a escritura de novela, me refiero, la novela de Javier está bien escrita. Como se dice en los cursos de novela: tiene planteamiento, al menos un nudo y por supuesto, desenlace. Y eso, desde mi humilde opinión como escritor, es un paso de gigantes para no cerrarla y convertirla, como he dicho un poco antes, en otro objeto. 

Javier, utiliza el volar como entramado perfecto para expresar lo que realmente quiere. Sobre esta estructura superficial va colgando la vida de Jon. Ah, se me olvidaba: la novela habla de cosas normales. Sí, de la vida misma, aunque su resolución, como todo el mundo puede imaginar, por haberlo sufrido en sus propias carnes, de normal no tiene nada. 

Comienza con el miedo, sí el miedo a volar. Ya desde el principio deja claro de qué va la novela. Para mí, repito, para mí, eso es muy correcto. El principio de una novela, en el fondo debe de cumplir al menos con dos cosas: No cerrarla y decir de qué va.

Como parece lógico no voy a contar la novela, porque ¡vaya presentación deleznable sería! Así que, como se decía hace tiempo en un magnífico programa: hasta aquí puedo leer.

El autor deja muy claro que Jon nunca se olvida de querer volar, que consigue aguantar magistralmente  a lo largo de su vida la pelea entre miedo y deseo. ¿Gran liza , verdad? Lo tiene ahí presente siempre.

El volar, mejor dicho, el anhelo por volar nos lleva hasta otro país, a enfrentarse a otra cultura, pues. Nos transporta hasta los problemas de pareja. También nos lleva hasta la infidelidad y sus consecuencias (tan distintas entre los seres humanos, claro). Nos traslada a remordimientos y a pérdidas insoportables. Nos va llevando de sitio “humano” en sitio “humano”. Nos lleva incluso hasta la muerte, hasta su misma presencia, hasta la pelea de verdad. Es decir: amor, pasión, pelear con la muerte, infidelidad... casi nada. Sí, hasta ahí nos lleva el “Viento” de Javier, que desde este mismísimo instante, con lo que ya se ha revelado,  ya es Javier Peñas, el autor.

Sé de buena tinta... que el autor no tenía pensado el final de la novela. Bien, existen dos formas de escribir una novela: con final desde el principio, y ese final sabido ayuda a desarrollar el constructo, o no. En cuanto lo leí, intuía que Javier Peñas, no. Ha ido construyendo la vida del personaje y cuando ha llegado el momento, posiblemente lo hablaría con Jon, que lo explique después, se ha enfrentado al final, su final. Creo que lo ha hecho para  ponerse en paz consigo mismo, o lo que es equivalente: que Jon se pusiera en paz con su vida, que descansase de una vez.  Ha llegado a un acuerdo con Jon en cómo terminar la novela. Si me permiten este comentario, la novela termina “en paz”. Sí, el final es el “Viento”.

En definitiva, es una novela. Léanla. Disfruten con el pulso que echa Jon, como cualquiera de nosotros, con su máximo y más poderoso enemigo: él mismo. Gracias, Javier Peñas. Gracias de verdad, de corazón, como el que tú le has imaginado a Jon. Un corazón que vuela con el viento, tu “Viento”.


Mis comentarios

Muchas gracias por tu exposición, Pedro. La verdad es que no podía haber tenido una mejor presentación. Gracias.

Si os parece, ahora voy a comentar algunos aspectos que quizá os pueda interesar de la novela y de mí mismo y, a continuación, estaré encantado de responder a todas las preguntas que queráis hacerme.

Cuando empecé a escribir "Viento" tenía claro qué era para mí una buena novela y, por tanto, cómo me gustaría que fuese la novela que me proponía escribir: una que tuviera una buena historia y que, además, estuviera bien contada. No recuerdo haber leído esta definición o una parecida respecto de lo que es una buena novela, pero yo así lo creo. Si una obra está muy bien escrita, puede que los académicos de la lengua la estudien y la alaben, pero si no soporta una buena historia, muy poca gente la leerá. Por otra parte, una historia interesante mal contada, mal escrita, puede que la lea mucha gente gracias a, por ejemplo, potentes estrategias publicitarias, pero no pasará de ser otro efímero producto de consumo para entretenimiento. Yo he intentado aunar ambas ideas en "Viento": escribir una historia con un tema ligado a la naturaleza humana que todos reconocemos, con los ingredientes adecuados para dotarla de intriga desde la primera línea; pero también cuidando la calidad de lo escrito. He procurado aplicar conscientemente algunas técnicas narrativas, tanto para captar la atención del lector como para conseguir una narración de una calidad suficiente como para permitir, digamos, tanto "lecturas superficiales” como otras más profundas.

Y para conseguirlo me he servido de Jon o, más bien, Jon se ha servido de mí. Jon, como ya ha anticipado Pedro es el protagonista de "Viento" y tiene que vencer serios obstáculos personales y sociales para descubrir, primero, lo que quiere hacer con su vida y, después, atreverse a dar los pasos necesarios. Es una persona aparentemente convencional, como cualquiera de nosotros, pero también, como todos nosotros, poseedor del germen de todo lo que le puede hacer crecer. Materia que está en la base de la creación de una novela, como muy bien dice el desconocido para muchos de nosotros, pero no por eso menos importante, profesor checo de literatura Vladimir Svaton, “[…] la novela, como género, debe su existencia y su evolución a lo inconcluso, infinito y dinámico de la vida cotidiana que implica gérmenes de relaciones indestructibles, de vínculos naturales entre la gente, es decir también de lo épico.” Es decir que lo épico se puede narrar a través de "La Odisea" de Homero o mediante la película "Stars Wars" de George Lucas, pero también describiendo una magdalena, como hizo Marcel Proust, o siguiendo las peripecias de Jon en "Viento".

A propósito de Jon: siento deciros que Jon no soy yo. Bueno, en realidad, no lo es y lo es, si nos creemos lo que dijo Borges, que toda novela de más de 150 páginas es autobiográfica; quizás, por eso él no escribió ninguna y sí muchos y muy buenos cuentos. Claro, es difícil escribir largo sin hablar de uno mismo, mucho o poco. La cuestión es qué parte se cuenta. Yo diría que en este libro están las partes de mí que también están en los demás y, que por tanto, serán reconocibles como propias por cualquier persona. Lo que no negaré es la influencia de los dos años que viví en Nueva York y que hacen que esta ciudad intervenga en la trama casi como un personaje más. Espero que la pasión que he puesto para que así sea consiga que aquellos que lean la novela sientan y hasta huelan la ciudad, como yo lo hice.

Y para terminar de hablar de la novela, quizás os interese saber en qué género se encuadraría. Hay novelas en las que es fácil reconocer a qué género pertenecen, me refiero a las que se denomina, en ocasiones con cierto y equivocado menosprecio, novelas de género. Estoy hablando de la novela negra, romántica, ciencia ficción o histórica, fundamentalmente. "Viento" no cabría en ninguno de estos géneros, más bien caería dentro de lo que en los cánones académicos suele llamarse novela realista y puesto que está ambientada en la actualidad cabría adjetivarla también de contemporánea. Yo diría que mis referentes literarios más cercanos, más por queridos que emulados, son Julio Cortázar, Antonio Muñoz Molina y Javier Cercas, sin olvidar el amor por la precisión en la palabra de Jorge Luis Borges. Por suerte, me queda mucho que aprender de ellos.

Y por último, estoy seguro que algunos os habéis preguntado por el motivo por el que me he reconvertido en escritor, tras finalizar mi etapa bancaria. Confieso que al comienzo pensé en desarrollar aplicaciones para el móvil, aprovechando mi afición por las nuevas tecnologías que algunos conocéis. Y eso es lo que tendría que haber hecho si hubiera querido hacer dinero. Pero, en el fondo, habría continuado organizando procesos, sistematizando tareas, es decir lo mismo que hacía antes. En definitiva, necesitaba retarme a mí mismo. Y la escritura me ofreció la solución. La narrativa de ficción, obliga a romper los esquemas conocidos, a salir de la famosa zona de confort, te fuerza a indagar dentro de ti y a buscar lo nuevo y, también, aunque suene trasnochado, lo bello. Por otra parte, escribo desde muy pequeño (10 años), ya fueran diarios, cuentos, ensayos. Desde mi adolescencia, la lectura de  los libros y en especial de novelas me ha ayudado a superar muchos momentos críticos de mi vida. Y así he llegado hasta hoy, escribiendo cuentos, habiendo terminado mi primera novela, empezando la segunda, y publicando periódicamente artículos en mi blog de novela y tecnología, que algunos quizás ya conocéis.

Solo me queda agradecer el respaldo y compañía del escritor Pedro Carrasco Garijo; el apoyo que he recibido durante estos últimos años de Ascensión; todo mi agradecimiento a los profesores y compañeros de la Escuela de Escritores de Madrid; al valiente patrocinio de Serial Ediciones; y, por supuesto, mi cariño para mi familia y amigos por su paciencia en todo este tiempo.

6 comentarios:

  1. Te deseo muchísima suerte en la distribución de esta primera novela, pero el éxito ya consiste en escribirle tb en estar satisfecho de como ha quedado. Un abrazo Paco

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    1. Muchísimas gracias, Paco. Tienes toda la razón, muchas veces el éxito está en recorrer el camino más que alcanzar el destino en sí. Es un tópico, pero es de los más ciertos en la escritura y, creo, que también se puede aplicar en otros aspectos de la vida. Un abrazo.

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  2. Ha sido un momento magico la sala llena de gente sobre el libro un gran discurso seguro sera un dia inolvidable. Suerte en tu libro. jose

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    1. Muchas gracias, Jose. Espero que disfrutes de la novela tanto como yo escribiéndola. Un abrazo.

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  3. Que buena novela, me ha gustado mucho. Para cuando un segundo libro?. jose

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