Mi segundo encuentro con Jane Austen se llama Emma

Después de leer "Orgullo y prejuicio", me quedé con ganas de leer más de Jane Austen. Me recomendaron "Emma" y acabo de terminarlo. El argumento puede considerarse tradicional con una línea del tiempo sin idas y venidas al pasado y con una intriga que se limita a la pregunta de quién se casará con quién. Sin embargo, esta aparente sencillez no deja de ser la excusa para presentar una novela que no sé si incluir en el género de la novela de intriga, en el de la humorística o en el de la costumbrista. Lo que sí tengo claro es que no pertenece al género romántico: solo hay una pequeña escena con unas pocas y efusivas frases de amor entre los personajes.


Mediante un narrador externo a la protagonista "Emma", pero que casi puede considerarse interno, se deshilachan tanto sus pensamientos y emociones que, en algún momento, puede llegar a pensarse en una personalidad algo desequilibrada de tan obsesiva. Sin embargo, el resto de los personajes no gozan de dicha introspección y se comportan bajo las pautas de sus respectivos clichés: el caballero serio pero de buen criterio, el caballero impulsivo, la señora parlanchina, la señorita enfermiza pero muy inteligente. Sólo Emma, la protagonista, se permite dudar, cambiar y evolucionar.

Lo mejor de la novela, en mi opinión, al margen del argumento y de la historia en sí, algo previsible, es la calidad de la prosa, y eso que no lo he leído en el inglés original. Me refiero a la habilidad para traducir a palabras la sensaciones, sentimientos, emociones o como queramos llamar a las diferentes estados mentales por los que pasa la protagonista; habilidad que se confirma cuando el lector identifica con facilidad lo escrito con sensaciones, sentimientos o emociones que le son familiares.

Además de esta "gracia narrativa" no puedo dejar de reseñar la sutil ironía que se respira a lo largo de todo el texto y que ayuda a que el lector descubra los que, para mí, son los dos temas principales de la novela: la poca influencia que tenemos los humanos sobre nuestro futuro y la importancia que tiene saber cuál es el puesto que ocupamos en la sociedad.

Me ha sorprendido la habilidad y la originalidad de la autora para intercalar pensamientos de la protagonista dentro de un texto narrado en tercera persona, mediante la adición de unos puntos suspensivos (en la versión española que he utilizado) o un guión largo dentro del párrafo (en las versión inglesa). Un ejemplo:

"La señora Elton, agresivamente feliz, con su sombrero ancho y su cestita, abría la marcha, sin consentir que se pensara ni hablara de otra cosa que no fueran fresas, y sólo fresas… Es la fruta mejor que se cría en Inglaterra… la que prefiere todo el mundo… siempre sienta bien… éstos son los mejores fresales… las fresas de mejor clase… es delicioso cogerlas una misma… es la única manera de disfrutarlas de veras… desde luego la mañana es la mejor hora… nunca me cansan… todas las clases son buenas… pero la hautboy es infinitamente superior a las demás… no pueden compararse… las demás apenas son comestibles… pero hay muy pocas hautboy … prefieren las de Chile… las blancas son las que tienen más perfume a bosque… el precio de las fresas en Londres… abundan en la región de Bristol… Maple Grove… cultivos… fresales cuando tienen que renovarse… los jardineros opinan todo lo contrario… no hay una norma general… a los jardineros no hay quien les haga cambiar de costumbre… una fruta deliciosa… lástima que sea demasiado dulce para poder comer muchas… no son tan buenas como las cerezas… las grosellas son más refrescantes… el único inconveniente de coger fresas es que hay que agacharse… el sol pica mucho… estoy cansadísima… ya no puedo más… tengo que ir a sentarme a la sombra."

Unas pocas muestras más de la calidad narrativa antes mencionada:
  • "La señora Goddard era maestra de escuela, no de un colegio ni de un pensionado, ni de cualquier otra cosa por el estilo en donde se pretende con largas frases de refinada tontería combinar la libertad de la ciencia con una elegante moral acerca de nuevos principios y nuevos sistemas, y en donde las jóvenes a cambio de pagar enormes sumas pierden salud y adquieren vanidad, sino una verdadera, honrada escuela de internas a la antigua, en donde se vendía a un precio razonable una razonable cantidad de conocimientos, y a donde podía mandarse a las muchachas para que no estorbaran en casa, y podían hacerse un pequeña educación sin ningún peligro de que salieran de allí convertidas en prodigios."
  • "—Emma, le doy mi palabra de que sólo el oír cómo abusa usted del ingenio que Dios le ha dado, casi me basta para darle la razón. Es mejor no tener inteligencia que emplearla mal como usted hace."
  • "La mitad del mundo es incapaz de entender las diversiones de la otra mitad."
  • "—No vacilo en declarar —replicó el señor Elton, aunque vacilaba no poco al pronunciar estas palabras—"
  • "Hay personas que cuanto más se hace por ellos menos hacen ellos por sí mismos."
  • "... se lamentó todo lo que era de esperar (o tal vez, por estar fingiendo, algo más de lo que era de esperar)"
  • "Su estatura era proporcionada, como para que casi todo el mundo la considerase alta, y nadie pudiera pensar que lo era demasiado; su figura era particularmente agraciada; un justo término medio, ni demasiado gruesa ni demasiado delgada, aunque una leve apariencia de salud un tanto frágil parecía descartar la posibilidad del más probable de esos dos peligros. Emma no pudo por menos de darse cuenta de todo esto; y además en su rostro, en sus facciones, había mucha más belleza de lo que ella creía recordar; sus facciones no eran muy regulares, pero sí de una belleza muy agradable. Nunca había regateado su admiración por aquellos ojos de un gris oscuro y aquellas pestañas y cejas negras; pero la tez, a la que siempre había solido poner reparos por descolorida, tenía una luminosidad y una delicadeza que ciertamente no necesitaba mayor lozanía. Era un tipo de belleza en el que el rasgo predominante era la elegancia, y por lo tanto, en conciencia y de acuerdo con su criterio, no podía por menos de admirarla… elegancia que, tanto en lo exterior como en lo espiritual tenía muy pocas ocasiones de encontrar en Highbury. Allí no ser vulgar era una distinción y un mérito."
  • "Harriet era una de esas personas que una vez han conocido el amor, durante todo el resto de su vida tienen que estar enamoradas."
  • "Era exactamente lo que debía ser, y parecía lo que era…"
  • "Su muerte fue sentida como deben sentirse esas cosas. Todo el mundo se mostró un poco serio, un poco apenado; compasivo para con la que se había ido, interesado por los amigos que la sobrevivían; y al cabo de un tiempo razonable, curioso por saber dónde la enterrarían."

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