Reseña emocionada de "Rojo y negro", novela de Stendhal

Desde que terminé de leer "Rojo y negro", un pensamiento vuelve insistente: lo peor que tiene un libro es que cuanto mejor o más interesante es el final más fácilmente se olvidan otros aspectos del mismo que pudieran haber sido tanto o más interesantes que dicho final.


Es como si, tras leer una novela, cualquier buena novela, esa agradable sensación general la cubriera como una niebla el resto de la novela; así pareciera que se borraran los grandes momentos y las lecciones que puede habernos enseñado. Y esto es especialmente cierto cuando el final es intenso, con un planteamiento radicalmente distinto al del resto de la obra, como en "Rojo y negro". Al terminar de leerlo me sentí acongojado por la situación de Julián Sorel, de la señora de Renal y de Matilde. No entendía la insistencia de Julián por mantenerse culpable. Quería ayudarle pero no podía. Él filosofa durante su encierro pero parece que no puede llegar al último porqué. O quizás porque comprende que el último porqué es la falta de respuesta a esos porqués.

Creo que Julián se da cuenta de que ha sido utilizado durante toda su vida: su deseo de prosperar y de dejar a un lado sus auténticos sentimientos ha sido un montaje preparado, ¿por quién, para qué? Se olvida de su vida real para intentar disfrutar de una vida artificial basada en los demás, a cambio de que éstos le desprecien, le respeten o le teman. Sin embargo, al final, sólo desea guiarse por sus propios deseos y le repele todo lo que pueda provenir de fuera. Se descubre interpretando un papel en el teatro de la vida, solo que, cuando se da cuenta, ya no es posible desenmascarar la pantomima.

Matilde, sólo de ella quiero comentar algo más; una joven arrastrada por un Julián confundido. Ella está dentro del "sistema que controla el mundo" y se sale de él por él, a pesar de que este está actuando. Matilde en esa acción también decide salirse del papel que le han asignado, pero se ciega ante Julián, negándose a ver que no puede ser tan sincero como ella. Me conmovió esa asimetría tan descarnada.

Los capítulos finales son casi desconcertantes de tan intensos.

Absolutamente recomendable, como lo demuestra que me haya dejado arrastrar por el torrente de emociones y no haya comentado, como suelo hacer, aspectos de técnicas narrativas.

3 comentarios:

  1. ¡Saludos! Colaboro en el blog de reseñas literarias Capítulo IV, y he pensado que podía interesarte. Hablamos de aquellos libros que más nos han apasionado, bien sea sobre clásicos, relatos, poesía, ensayo, teatro, etc. Publicamos reseña cada miércoles.

    Puedes encontrarnos en el blog https://capitulocuarto.wordpress.com/ y en nuestras redes sociales.

    ¡Gracias por tu tiempo!

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    1. Me anoto el blog "Capítulo IV", ya que he visto que los obras que reseñas suelen ser del estilo que me gusta.

      Gracias por tu visita, que espero repitas. Un saludo.

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    2. Gracias, Javier. Y sí, volveré, me parece interesante tu blog y me gustaría leer las entradas con detenimiento. Saludos.

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